Verano, alimentación y salud.

Esta estación tan anhelada por muchos, tanto por niños, adolescentes, jóvenes y adultos, esperando las tan ansiadas vacaciones de verano para disfrutar de sol, arena, mar, diversión, y relax; tiene tanto beneficios y rutinas perjudiciales para nuestra salud.

Entre los beneficios tenemos el recibir los rayos de sol en nuestra piel y propiciar el aumento de vitamina D, tan beneficiosa para nuestros huesos; eliminar parte de la humedad interior a través de la sudoración- la humedad puede acumularse en nuestro organismo durante el invierno o por dietas nada recomendables; así como también por permanecer en lugares húmedos o residir en ellos. Una dosis controlada de sol en las horas menos perjudiciales va fenomenal para nuestra salud.


Las costumbres de las culturas occidentales, como el consumo de alimentos muy fríos, como las bebidas muy frescas para paliar el calor, tales como las cervezas, agua helada, jugos de frutas muy fríos; verduras crudas en demasía, frutas almacenadas en el frio de la nevera, el consumo de helados, el consumo de hielo en la bebidas; todo esto perjudica la digestión.

Bien sabemos, que el cuerpo necesita de estos alimentos como las verduras y frutas, zumos de frutas, agua, para hidratarse y refrescarse; más es mejor consumirlos a temperatura ambiente.


En la Medicina China, el sistema digestivo está conformado por el Bazo- Estómago, y se incluyen también los Intestinos. Estos órganos trabajan en conjunto para triturar, digerir, transformar, transportar las sustancias nutritivas para nuestro cuerpo, filtrar las sustancias impuras, re-absorverlas y desecharlas.

Para que estos procesos se lleven a cabo necesitamos primeramente que el organismo esté caliente, nuestro centro, la zona del ombligo y riñones. Si consumimos alimentos y bebidas fríos conseguimos el efecto contrario , de modo que estos procesos no se llevan a cabo de manera perfecta, lo cual ya está generando una alteración.


Podríamos notar que las heces se alteran, en lugar de que las heces salgan enteras, saldrán pastosas, blandas o en forma de diarreas, por ejemplo. La digestión lenta, difícil, pesadez estomacal, y una larga lista de alteraciones.

También podría ocurrir que si ese tipo de alimentación la mantenemos durante todo el verano, acumulamos mocos, y nos hace más propensos a resfriarnos, a tener más frío acumulado en el cuerpo, a tener hinchazón, acumular humedad, etc.


Un dato interesante, es agregar alimentos de naturaleza caliente a nuestras ensaladas, por ejemplo cebollas crudas, ajos finamente picados o un trozo de jengibre rallado, cúrcuma rallada. De esta manera comeremos alimentos frescos que es lo que necesita nuestro cuerpo en verano para regular la temperatura corporal y refrescarse. Otra alternativa es tomar una infusión de jengibre con limón y miel.


Es mejor evitar las bebidas muy frías, y en su lugar consumirlas a temperatura ambiente.

Tu cuerpo te lo agradecerá.


Maritza C. Novella Koo

Acupuntura & Moxibustión






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